Recibimos el aviso de que había una galga junto a una carretera corriendo bastante peligro. Era extraño pensar porqué permanecía ahí e incluso porqué se dejó coger. Pronto lo descubrimos, protegía a diez pequeños de unas dos o tres semanas. Por eso su instinto podía más que el temor y se quedó allí, para defenderlos.

Entonces los trajimos a todos al refugio, allí estaba la sufrida mamá y diez pequeños que apenas ni abrían los ojos. Eran Acher, Brenda, Enzo, Luka, Lila, Noa, Robin, Telma, Thor y Tristán. Gracias al sacrificio de su mamá y a los desvelos de las personas que trabajan en el refugio y que han estado pendientes de ellos en todo momento, los diez pequeños han salido adelante y ahora ya corren y juegan sin descanso por todos los lados, llenando de alegría y risas a todos los que allí vamos.

Son como corresponde a su edad, divertidos, traviesos, juguetones y confiados. Van juntos a todos los lados y es divertido ver cómo corren detrás de su mamá. Algunos de ellos son difíciles de distinguir, pero enamoran todos en cuanto les conoces.

Ahora ha llegado el momento de separarlos y que cada uno empiece una afortunada vida junto a su familia. Si has decidido compartir tu vida con alguno de estos pequeños, recuerda que hay que asumir que todo cachorro es una gran responsabilidad, va a depender de ti durante muchos años y tiene todo por aprender. Es un ser tierno y adorable, pero un cachorro supone obligaciones, hay que enseñarles donde hacer sus necesidades, a pasear, a quedarse solos, lo que se puede morder y lo que no… Y requieren tiempo de juego y paseo.

Quien esté dispuesto a darle todo esto a Acher seguro que le devuelve durante muchísimos años innumerables momentos de felicidad y cariño que no puede siquiera ni imaginar…¡¡Esperamos que sea muy pronto Acher!!

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