Esta perrita, con menos de un año, ya conoce lo que es el abandono. Por eso los primeros días estaba muy asustada como si no entendiera que podía haber hecho mal y tenía mucho miedo. Pero ahora, como la buena perra que es, ya se ha acostumbrado y está contenta, pero necesita una familia y un hogar para ser totalmente felíz, un chenil no es sitio para ella.

La hemos llamado Bambi porque es igual que un cervatillo con su color marrón, sus orejas puntiagudas y su falta de rabito. También se mueve como ellos, correteando grácil cuando sale por el jardín del refugio con sus compañeros.

Tiene expresión de perrita espabilada y lo es. Parece muy lista y dispuesta a aprenderlo todo. Te mira atenta y se acerca rápidamente para reclamar tus caricias. Le encanta que todas las compañeras la cojamos en brazos y le hagamos mimos, simplemente se deja hacer.

Está perfectamente socializada y se lleva bien con machos y con hembras. Es muy cariñosa. Está totalmente sana y no tiene ningún problema de salud.

Atiende a la llamada y no ha manifestado ningún problema en los desplazamientos en coche.

Tiene una gran vitalidad que habría que canalizar. Fruto de esa vitalidad, trepa y salta con mucha facilidad por cualquier valla, por eso habría que tener cuidado en su futuro hogar. En la protectora tiene que estar en un chenil con techo. Sería felíz en un hogar porque es tremendamente mimosa y necesita un nuevo dueño que realmente sepa apreciar el amor incondicional que desprende su mirada, probablemente allí desaparecería esa ansiedad que ahora parece tener. Bambi está esperando una oportunidad para dar y recibir todo el cariño que hay en su perqueño cuerpo.

Y Bambi encontró su lugar con una familia estupenda!!

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