Un joven dio aviso a nuestra protectora de que una perrita (Inca) junto con esta cachorra de unos cuatro meses habían buscado cobijo en la fábrica donde trabajaba a punto de desfallecer de hambre y de sed. Venían del monte en las proximidades de un pueblo de la provincia de Zaragoza. Habían recorrido todo el monte, o quizá llevaban días vagando por él con temperaturas superiores a 40º C, sin agua y sin la sombra de un árbol en kilómetros. Inca había conseguido llegar hasta allí guiando a su pequeña cachorra buscando ayuda. Es toda una valiente, y una superviviente. De no haber encontrado la empresa donde guarecerse estamos convencidas que no hubieran durado mucho tiempo más, quizá hubieran fallecido en horas.

Llegaron en un estado lamentable. Desnutridas, con el pelo enmarañado y llenas de parásitos por dentro y por fuera. A Inca hubo que cortarle el pelo y Cari casi ya ni tenía debido a la desnutrición que sufría, aunque ya ha empezado a crecerle. Ahora ambas descansan a salvo en nuestra protectora.

Cari es una cachorrita inocente y juguetona que corretea por el refugio con el aspecto gracioso de ovejita que le confiere ese pelo despeluchado que ha empezado a crecerle poco a poco. Llegó casi sin él y con la piel castigada por el sol, los parásitos y los restos de maleza enredada.

Sigue a su mamá, Inca, por todos los sitios, pero también juega con sus compañeros y corretea hacia ti en cuanto la llamas, dejándose acariciar y mordisqueando suavemente tu mano. Es un ser tierno y adorable, con aspecto de peluche. Cuando ves a ambas te preguntas cómo alguien pudo abandonarlas a su suerte, pero son tantas veces las que nos hacemos esta pregunta.

Por fortuna esta vez la mamá de Cari consiguió salvarla y ahora las dos esperan en nuestro refugio una familia que sepa ofrecerles esa nueva vida que deseamos para ella y que se merecen, sea juntas o por separado.

Pero aunque Cari tenga ese aspecto de juguete de peluche no debemos olvidar que todo cachorro es una gran responsabilidad, va a depender de ti durante muchos años y tiene todo por aprender. Es un ser tierno y adorable, pero un cachorro supone obligaciones, hay que enseñarles donde hacer sus necesidades, a pasear, a quedarse solos, lo que se puede morder y lo que no… Y requieren tiempo de juego y paseo. Quien esté dispuesto a darle todo esto a Cari seguro que le devuelve durante muchísimos años innumerables momentos de felicidad y cariño que no puede siquiera ni imaginar…Esperamos que sea muy pronto Cari!!

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