Y de nuevo la historia se repite. Los galgos son utilizados en nuestro país para cazar o criar y son abandonados o perdidos a su suerte en el monte .

Es el caso de la pequeña Elsa. Todavía demasiado joven con su año de edad, para haber sido apenas utilizada para ninguna de las dos cosas, se encontró sola en pleno monte. La fortuna hizo que acercara a un puesto de mantenimiento del servicio ferroviario donde trabaja un colaborador de nuestra protectora. Le dio de comer y la recogió, trayéndola a nuestro refugio.

Si no, Elsa, probablemente hubiera acabado enferma y desnutrida, vagando durante tiempo hasta su fallecimiento, como sucede en múltiples ocasiones.

Pero por suerte Elsa está a salvo en nuestro refugio. Esta “mini galguita” de pequeño tamaño es extrovertida, simpática y divertida. Acude a por tus caricias cuando la llamas, como si estuviera descubriendo ahora el cariño.

Es una perrita muy dócil y manejable. Le encanta correr y jugar con otras compañeras jóvenes del refugio. Está bien socializada, no tiene problemas con personas ni con perros. Anda bien con correa y viaja bien en coche.

Es físicamente preciosa, con un pequeño cuerpo bien proporcionado y unos dulces ojos color miel con los que te conquista.

Le llamamos en broma la “Elsa Pataki de los galgos” por su belleza, y porque se para a posar para que la fotografíes, como si supiera lo bella que resulta, como una auténtica “top model”.

Es un alma dulce y pura que emana felicidad y que espera en nuestro refugio que alguien se fije en ella. Quien decida adoptarla e incluirla en su vida habrá tomado la buena decisión de introducir en ella a un ser bueno y fiel que le ofrecerá el cariño que sólo ellos saben dar para toda su vida.

¡¡Suerte pequeña Elsa!!

Elsa está esperando encontrarse ya con su nueva familia.

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