Una vez más, incomprensiblemente, una galguita aparece desorientada por las calles de Zaragoza. Fue recogida por el Centro Municipal de Protección Animal, en muy mal estado, tenía heridas recientes y también marcas antiguas por todo su cuerpo. Estaba extremadamente delgada, podríamos decir que esquelética y presentaba un aspecto descuidado. En el CMPA,  empezó a recibir los cuidados que necesitaba y posteriormente, la llevamos a  nuestra protectora, donde actualmente está acabando de recuperarse física y mentalmente. Las marcas de su piel y su aspecto físico nos demuestran la mala vida que ha debido de llevar durante esos siete años de vida que imaginamos en un infierno de olvido, abandono y maltrato.

Algunas de sus lesiones como una de sus orejas cortadas, por desgracia, no tienen vuelta atrás, pero su piel se va recuperando y va ganando peso. Sabemos que con los cuidados adecuados recuperara el brillo en sus ojos y en su piel.

Está totalmente sana, sólo le falta una alimentación y cuidados adecuados.

Sin embargo, lo más sorprendente cuando conoces a Katita, es que, a pesar de ese pasado infame que imaginas cuando la ves, tiene un carácter increíble. Es extrovertida, cariñosa, sociable y se acerca sin miedo pidiendo cariño. Mirando sus ojitos te preguntas quien podría hacerle daño a un ser tan bueno, porque Katita trasluce bondad.

Ojalá algún día no tengamos que seguir hablando del maltrato animal, ni contando historias como éstas. Sobre todo de lo que sufren algunas razas como los galgos que son presa de gente desaprensiva que juegan con ellos como si no se trataran de seres vivos que sienten dolor, y miedo.

Katita a pesar de lo pasado durante sus siete años no es una perra asustadiza sino todo lo contrario. Se lleva bien con machos y hembras, va bien en coche y con correa. Es dócil y obediente.

Katita en estas semanas en nuestra protectora ha evolucionado muchísimo y está demostrando un carácter juguetón, divertido y confiado. Ha recuperado la alegría y corre y juega con sus compañeros como si fuera otra vez cachorra. La satisfacción de verla así es difícil de expresar con palabras.

Ahora solo le falta un hogar donde recuperarse del dolor que se le ha ocasionado el ser “humano”, donde sentir aquello que nunca debió perder: la alegría de compartir la vida con alguien que la quiera y la felicidad de sentirse por fin querida y cuidada. Está deseando nuestras caricias, sentirse querida y protegida. Ojalá encuentre pronto un hogar se lo merece porque ya ha sufrido demasiado esta pequeña.

¡¡Y lo conseguimos!! Katita tiene ya un hogar que le espera!!

Encuentra tu Mascota

Buscar Máscota