Nuestra perrita Susan apareció vagando por un pueblo de Zaragoza en avanzado estado de gestación. Eran las fiestas del pueblo y había mucha gente, ruido y peligros. Unos adolescentes la encontraron y dieron muestras de un gran corazón que muchos adultos debieran tener. Gracias al carácter confiado de Susan pudieron llevarla al local donde se reunían y allí la guarecieron y le dieron de comer hasta que nuestra protectora pudo ir a buscarla.

Apenas tres días después de llegar a nuestra protectora, una vez que se sintió a salvo, dio a luz a siete preciosos y rosados cachorritos a los que ha cuidado como una increíble mami.

Resulta increíble pensar como alguien puede abandonar a su suerte a esta dulzura de perra y en semejante estado, para que diera a luz en medio de la nada y tuviera que intentar salir adelante sola. Circunstancia a la que no sabemos si ella o sus cachorritos hubieran sobrevivido. Por suerte, estos chicos se cruzaron en su camino.

Entre esos siete cachorritos, estaba Lucas.

Lucas es divertido y juguetón y aguanta como el que más las trastadas sobre todo de su hermana Dina, que lo persigue todo el día para que juegue con ella. Es muy dulce y cariñoso. Como todo cachorrito busca jugar y que le prestes atención incansablemente. Pero ya se manifiesta con un perrito bueno y equilibrado. También empieza a ser capaz de quedarse tranquilo. Es sociable con las personas, ha crecido perfectamente socializado con sus hermanos y su mamá se ha encargado de enseñarle todo lo que necesitaba saber.

Ahora que ya sabe comer por si solo y empiezan a poder corretear por el refugio es el momento de que Poe encuentre su futuro y definitivo hogar. Susan ha conseguido sacarlos adelante. Ahora nos toca a nosotras darle ese futuro.

Lucas es un cielo de perrito, dulce que, como corresponde a todo cachorro, se pasa el día jugando con sus hermanos de los que algunos ya han encontrado familia.

Es como todos ellos, un peluche con vida, al que apetece acariciar y jugar con él. Enamoran al primer minuto cuando vienen correteando a tu encuentro con sus ojitos vivarachos y orejitas caídas que les dan esa expresión simpática.

Pero hay que asumir que todo cachorro es una gran responsabilidad, va a depender de ti durante muchos años y tiene todo por aprender. Es un ser tierno y adorable, pero un cachorro supone obligaciones, hay que enseñarles donde hacer sus necesidades, a pasear, a quedarse solos, lo que se puede morder y lo que no… Y requieren tiempo de juego y paseo. Quien esté dispuesto a darle todo esto a Lucas seguro que le devuelve durante muchísimos años innumerables momentos de felicidad y cariño que no puede siquiera ni imaginar…¡¡Esperamos que sea muy pronto Lucas!!

 

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