La historia de Pinto es la de muchos perros que terminan abandonados en la carretera. Estuvo durante muchos meses vagando por un pueblo de la provincia de Zaragoza. Unos buenos vecinos se ocuparon de darle de comer hasta que nos hicimos cargo de él en nuestra protectora ya que no podía seguir por más tiempo en la calle por el peligro que corría.

Pinto tiene apenas dos años y no sabemos a ciencia cierta cuánto de ese tiempo lo ha pasado sólo, a la intemperie, sobreviviendo. Por eso encuentras lógico su comportamiento. Cuando te acercas, al principio, es algo desconfiado pero enseguida coge confianza y resulta ser un perro muy cariñoso que te llena de agradecidos besos. Tiene muy buen carácter y es muy dócil. Por su tamaño y su suave pelaje resulta muy agradable abrazarle y acariciarle y a él cada día le gusta más, por eso te busca cuando pasas por la puerta de su chenil.

Es un perro sociable, que se lleva bien con machos  y con hembras y no da ningún problema en los desplazamientos en coche.

Esperamos que la suerte de Pinto cambie pronto y pase de ser el perro callejero que fue a ser un perro casero y felíz.

Pinto por fin ha encontrado alguien que ha sabido ver el increíble perro que es. ¡¡Esperamos que se hagan muy felices!!

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