Sagu vivía junto a dos pastores alemanes (macho y hembra) en un barrio de Zaragoza, en una casa con terreno donde habitualmente estaban los tres. Su propietario enfermó repentinamente hace tres meses, y por desgracia, falleció hace un mes. Una vecina se estuvo encargando de ellos durante su hospitalización, pero al fallecer un amigo se ha quedado con el pastor alemán macho, pero la hembra y Sagu vinieron a nuestra protectora.

La perrita que acompañaba a Sagu desgraciadamente estaba muy enferma y falleció a la semana apenas de llegar a nuestro refugio. Se durmió con Sagu tumbado a su lado. Por eso Sagu se encuentra muy desorientado y nervioso.

Probablemente nunca salió de la finca donde vivía, y ahora está en un sitio extraño y sin sus dos compañeros de vida. No entiende que pasa y su obsesión es permanecer pegado a la valla, a la que acude una y otra vez, esperando que aparezca alguien conocido, su dueño, y le devuelva todo lo que el destino le ha arrebatado.

Por eso ahora mismo Sagu inspira mucha ternura. Es un perrito de tamaño muy pequeño, mayor y que está en un sitio extraño. Busca cariño a la par que tiembla ante el contacto, quiere permanecer a tu lado a la par que volver junto a la valla, a esperar…

Sagu arrastra una historia triste y lo está pasando muy mal pero confiamos poder encontrarle un lugar y un hogar donde pasar los años que le queden de vida porque se encuentra perfectamente sano. No tiene problemas de convivencia pues como vemos ha vivido con machos y hembras de gran tamaño.

Esperamos también que encuentre la paz y el equilibrio que tanta falta le hace pronto, muy pronto.

 

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