Scooby con su corta edad de un año ya sabe lo que es abandono. Nos avisaron de que llevaba tiempo vagando por un pueblo de Zaragoza destacando por su extrema delgadez. Cuando fuimos a recogerlo nos dijeron que lo habían recogido en el Centro Provincial de Proteccion animal  así que fuimos a sacarlo de allí para cuidar de él y actualmente se encuentra en nuestra protectora.

Lo que más llama la atención es su tamaño y fuerza. Es un perro poderoso con muchísima energía al que hay controlar porque puede llegar a tirarte jugando. Pero bajo ese corpachón hay un alma buena de un cachorro juguetón. Necesita mucho ejercicio y por eso nos preocupa que su vida en nuestro refugio no sea la más adecuada. Tiene mucha energía y sería feliz dando grandes paseos.

Le encanta jugar y es sorprendente lo bonachón que es. Con su gran mandíbula podría destrozar tu mano y sin embargo juega con ella con una delicadeza increíble. No aprieta ni una sola vez, como si supiera, a pesar de su inconsciencia juguetona, que podría hacerte daño.

Estamos convencidos de que es un gran perro que se merece un hogar en el que le aporten todo lo que necesita para ser feliz. Tiene un gran potencial desaprovechado, que si no se estimula y se le ofrece su tiempo de ejercicio puede encaminarse mal con el paso del tiempo.

No es un perro para estar encerrado en un chenil. Debe jugar, saltar, correr, ser querido y educado.

A través de sus ojos puedes ver la bondad de este grandullón. Potencia sin control que nos ha robado el corazón y al que hay que buscarle urgentemente un hogar en el que crecer equilibradamente.

¡Suerte nuestro pequeño-gran Scooby!

 

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