Siro no ha tenido suerte en su vida, a sus tres años todavía no sabe lo que es ser querido. Nadie lo quiso desde un principio y como tantos otros ha ido pasando de mano en mano sin tener estabilidad ni cariño. La última persona que se lo llevó en acogida para intentar encontrarle un hogar, no tuvo éxito y como no podía tenerlo más tiempo, lo trajo a nuestra protectora.

Pese a todo ello Siro es un perro equilibrado y cariñoso. Sube sus patas para que le acaricies y es entonces cuando ves sus tiernos ojos a través de una maraña de pelo descuidado. Está claro que ha sido abandonado, que nadie ha cepillado su pelo ni le ha dado los cuidados que necesita y sin embargo, tiene un carácter tremendamente dulce.

Sólo quiere agradar y que se le preste atención y te mira intentando buscar tu cariño sin descanso.

Con Siro se tiene la sensación de que se iría con cualquiera que le mirara, le acariciara y le hiciera caso. Porque es un perro que busca la compañía humana, que quiere dar y recibir cariño.

Le encanta jugar con su pelota como si fuera el único recuerdo que tiene de su anterior vida. Es muy activo y solicita jugar todo el rato. Seguro que estará dispuesto a dar largos paseos y a aprender todo lo que se le proponga. Es simpático, divertido y muy sociable.

Siro ha vivido ya en una casa y sabrá adaptarse pronto a la vida en un nuevo hogar. No ha dado ningún problema en los desplazamientos que hemos hecho con él.

Ojalá pronto alguien se enamore de él y le ofrezca un verdadero hogar porque Siro sólo quiere hacer compañía al que será su dueño día tras día y querer como sólo los grandes perros saben hacerlo.

 

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