En Agosto de 2013 nos avisaron de que había una perrita muy enferma en el municipio zaragozano de Epila, en un edificio abandonado. Estaba ya sin ganas de luchar, abandonada a su suerte y en ese lugar, dispuesta a morir. También dieron el aviso de que había otro perro, al que llamamos Cani en condiciones similares en la misma localidad.

Cuando llegamos al veterinario con Sora, localizaron a este perrito y volvimos inmediatamente para rescatarlo. Sora tenía anaplasma, una enfermedad de la sangre de la que ya esta recuperada y Cani tenia anaplasma y leismaniosis, la primera enfermedad curada también y la segunda controlada, pues no ha afectado a ningún órgano.

También se recuperan de su dolencia del alma, de la tristeza del abandono, del sufrimiento del dolor sin nadie que lo aliviara, del miedo y la indiferencia. La recuperación de Sora ha sido lenta pero ha vuelto a nacer en la misma vida, pero ahora con cuidados, cariño y amor de las personas del refugio.

Sora es una perrita con un carácter excelente, muy lista, buena y agradecida. Esperamos su vida mejore aún más, en un hogar que le haga olvidar por completo su triste historia de abandono que aún se refleja en sus ojos y en el recelo ante desconocidos.

Y Sora ha encontrado a su familia.

 

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