Tripi fue rescatada de una finca donde había decenas de perros en muy malas condiciones. Poco a poco nuestra protectora fue rescatando a todos hasta traernos a todos al refugio. Tripi, por desgracia, es una de las pocas que todavía queda por encontrar un hogar, hace ya trece años.

Llegó con mucho miedo pero con el tiempo ha ido ganando confianza en las personas y es mucho más sociable. Es una perra muy buena, que se lleva bien con todos los perros, tanto machos como hembras. Durante todo este tiempo pasado en el refugio ha ejercido de “mamá” para muchos de los perros más jóvenes que han ido llegando, acogiéndolos y ayudándoles a adaptarse.

Tripi se ha convertido en una “abuelita” muy tranquila.  Está bien físicamente aunque la vida tranquila del refugio le ha hecho coger bastante peso. Su vida trascurre tranquila entre su chenil y cuando es hora de salir, sale con más compañeros y se relaciona pero pronto se tumba a la puerta del refugio a ver a los demás correr.

Es un cielo de perra, muy buena y tranquila que lleva toda su vida esperando alguien que le de la oportunidad de conocer lo que es vivir en una familia.

Sabemos que Tripi sería una perra muy casera a la que le encantaría pasar las horas tumbada al lado de sus dueños, aunque habría que tener paciencia con ella porque no conoce nada del mundo exterior, toda su vida ha sido el refugio y sus horas pasadas en él.

Y pese a ello una familia ha decidido darle la oportunidad de pasar sus últimos años junto a ellos! Se feliz!!

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