Esta pequeña cruce de mastín tiene una triste historia que contar. A su corta edad de un año apenas ha pasado por varias manos. Su primer dueño la tenía en un terreno sin prestarle atención, las siguientes manos por las que pasó, tampoco la querían. Al final una chica se apiadó de ella y de esa desconfianza que iba creciendo en su mirada y la llevó a su casa de acogida. Pero al final tampoco podía atenderla y pidió ayuda a nuestra protectora.

No entendemos cómo nadie ha sabido comprender a Vera. Es como un gran trozo de dulce de algodón. Dulce y suave por fuera y por dentro. Es dócil, buena y muy cariñosa. Si bien al principio con los extraños se muestra temerosa, apenas dura minutos ese temor, y en cuanto le prestas atención ya es tuya para siempre.

Por eso, al principio, cuando acercas la mano se agacha asustada, como si esperara un golpe en lugar de una caricia, probablemente porque no las conoce. Y sin embargo, en su nobleza, como respuesta te da besos y te mira con sus bellos ojos para descubrirte toda la dulzura que Vera tiene dentro.

Le encanta que le acaricien, mira incrédula moviendo su rabito porque no está acostumbrada a las caricias.

Vera es una  perra increíble. Tiene un pelaje precioso, hecho para ser cepillado, cuidado y acariciado Guapa y cariñosa. Un cielo de perra que, a pesar de que nadie la ha querido, destila un inmenso amor.

Es muy dócil, anda bien con correa, va bien en coche y está totalmente sana. No tiene problemas con ningún tipo de perros, se lleva bien con todos los perros, hembras y machos.

Estamos seguras que Vera llenará de amor el futuro hogar que estamos seguras va a tener porque se lo merece por guapa y por buena. Alguien por fin, sabrá verla con los ojos del corazón y la querrá para siempre, ayudándole a curar las heridas de su alma para que nunca, nunca más, vuelva a sentir miedo.

 

 

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