Es un pequeñín de tres kilitos y once años que siempre ha vivido en una casa. Ahora afronta su primer invierno en el refugio y nos da una pena infinita. Los días son ya fríos y el solo quiere estar acurrucado a tu lado, sentir la compañía humana, las caricias de una mano amiga.

A pesar de su edad es un perrito muy activo y juguetón y con una salud de hierro. Todavía le quedan muchos años para disfrutar de una familia que lo quiera de verdad.

Se lleva bien con otros machos y por supuesto con hembras. Ha vivido con niños, es superobediente y muy, muy bueno.

 

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