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Si hay un perro que piensa que ha muerto y ha subido al cielo, ese es Pistolé, al que llamamos cariñosamente “Tolé”. Hacía tiempo que al refugio no llegaba un perro en tan malas condiciones. Solamente daba dos pasos de forma inestable, y se sentaba. Tenía anemía, los músculos totalmente atrofiados, deformidades viejas, seguramente por atropello, en la cabeza de los fémures, y diversas enfermedades, Filariosis, Leihsmania y Rickettsiosis.

Los primeros días no salía de su casa, ni abandonaba su cama, tenía un techo sobre su cabeza, agua limpia y comida abundante, él solo quería dormir y disfrutar de lo que seguro consideraba un lujo. Todas pensábamos que tendría una difícil recuperación.

Pese a sus dificultades físicas, se impuso su carácter luchador, y se obró el milagro, poco a poco se fue recuperando y quienes lo vimos cuando llegó al refugio y lo vemos ahora, no damos crédito!, es un perro totalmente diferente.

Rápidamente se hizo un hueco en el corazón de todas las personas que formamos ADPCA, tanto es así, que es uno de los niños mimados del refugio. Los Domingos, que es el día de los voluntarios, mientras que los demás habitantes de cuatro patas permanecen en el terreno donde se encuentran sus casas, “Tolé” viene a convivir a las dependencias de los voluntarios como si fuera su propia casa, y eso debe de pensar él, cuando llaman a la puerta del refugio, él sale a recibir a las visitas, cuándo se van, él sale a despedirlos, no importa las vueltas que tenga que dar, se toma su trabajo de anfitrión muy en serio. Él se siente importante, ha conocido lo peor del ser humano y ahora, también lo mejor.

Lo que Tolé no sabe es que aún hay otra vida aún mejor, y es la de ser el rey de la casa, pero no a tiempo parcial, si no a tiempo completo. Si ahora se muestra feliz, que sentirá si viviera con una familia!

Tiene un carácter amable, adora a los humanos y se lleva bien con los de su especie, bueno….con casi todos!, también tiene sus preferencias, y hay algunos a los que ladra a través de la valla, pero bueno, en un refugio eso es bastante normal, y nada significativo.

Le encanta dormir entre cojines blanditos rodeado de sus juguetes, y más aún tenderse al sol invernal fuera de la casa, además es muy gracioso, porque saca también a sus peluches para que tomen el sol junto a él.

Pero nadie es perfecto, ni siquiera Tolé, podemos decir que es muy pesado con la comida, constantemente la reclama, es un glotón, comer es su obsesión, así que hay que ponerle límites.

Quien le dé un hogar a Tolé, se convertirá rápidamente en un Dios para él. Que bonito es ver a un animal recuperar la confianza en el ser humano.

 

 

Apartado de correos 450 - 50080 Zaragoza

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