Si la dulzura tuviese otro nombre, seria Violeta, este es el nombre de la podenca que nos ha robado el corazón en el refugio.
Nuestra querida Violeta, se lleva bien con cualquier perrito del refugio, bien sea macho o hembra y es encantadora con los voluntarios, los sigue a su llamada y en cuanto le toca entrar en su chenil, a la primera acude sin problema. Va bien en los viajes en coche y visitas al veterinario.
Tiene una pequeña malformación en una de sus patitas traseras, producida por quedar atrapada en un cepo. A veces cojea de esa patita, y le daña algunas veces las almohadillas de sus otras patitas.
Confiamos que aún no es demasiado tarde para que Violeta pueda por fin conocer lo que es un verdadero hogar. Se merece eso, y mucho más.

