Zara tuvo la mala suerte de que falleciera su dueño y con seis años de edad la recogimos en el refugio. Como es de tamaño pequeño fue adoptada muy pronto pero por problemas familiares, después de un año en una casa, ha vuelto de nuevo con nosotros. A pesar de todo sigue siendo una perrita alegre y vivaracha que lo único que desea es la compañía constante. Tiene mucha vitalidad y es supercariñosa. Ojala que encontremos para ella un hogar definitivo, una familia de la que no se separe nunca más.

 

 

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